El curso político ha acabado de una forma atropellada, y eso puede pasarle factura al Gobierno en septiembre. Las prisas con las que el Congreso aprobó la reforma laboral –tan sólo unas horas antes de que los diputados cogieran las maletas rumbo al ansiado veraneo– avanzan un peculiar follón administrativo para los más de tres millones de trabajadores autónomos.
expansión.com 8 de Agosto del 2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario