La huelga general no consiguió paralizar ayer la actividad laboral en La Rioja. El paro convocado por los sindicatos UGT y CCOO tuvo un seguimiento muy desigual en nuestra región, más perceptible en los polígonos industriales y en el transporte que en el comercio, los servicios y la administración. La presencia de piquetes informativos, pero también muy activos, fue la tónica habitual durante la jornada, según pudo comprobar ayer este diario en los puntos donde se desplegaron los sindicalistas. La Policía Nacional detuvo a dos personas que fueron sorprendidas colocando silicona en cerraduras, informó la Delegación del Gobierno. A estas detenciones los sindicatos sumaron una tercera, la del veterano afiliado de UGT Enrique Raposo, que, de acuerdo con la versión sindical, fue retenido por la Policía Local de Logroño al carecer de documentación cuando iba a ser identificado.
Los momentos de mayor tensión de la jornada se vivieron en puntos como Mercarioja, en donde la Policía Nacional actuó contra un piquete plantado en los accesos, sin que se produjeran daños personales de gravedad. Además, hubo problemas para la salida de vehículos en la sede de Autobuses Jiménez y quema de neumáticos en La Portalada, así como pinchazos de vehículos de emergencias, según comunicó el Gobierno de La Rioja. El reparto de prensa sufrió también el bloqueo de los piquetes.
A primeras horas de la mañana, el casco urbano de la capital riojana mostraba una imagen cercana a la normalidad de cualquier día. El tráfico alcanzaba niveles similares a lo habitual y los comercios y oficinas abiertos eran ampliamente mayoritarios. La intimidación de los piquetes en la calle San Antón forzó a muchos establecimientos a echar sus persianas, en ocasiones ante airadas protestas de algún dueño. Pero fueron sólo unos momentos. Cuando los sindicalistas se alejaban, algunos de los locales volvían a abrir sus puertas. Los centros comerciales Alcampo y Berceo cerraron por la mañana tras hablar con los piquetes, pero retomaron la actividad pasado el mediodía. Fuera de Logroño, el seguimiento de la huelga fue más escaso y predominó la normalidad, según comprobaron los corresponsales de este diario.
Cifras dispares de apoyos
La movilización sindical de ayer no estuvo tampoco exenta de la habitual guerra de cifras que suele acompañar a las huelgas. UGT y CCOO cifraron en el entorno del 70% la participación de los trabajadores riojanos en el paro, porcentaje que la patronal riojana (FER) redujo hasta el 20%, atribuyendo una parte de este seguimiento a las «presiones» de los piquetes. Fue en el sector industrial donde los sindicatos hicieron mayor hincapié, calificando de «masiva» la respuesta de los trabajadores, al igual que en el transporte de mercancías, donde situaron el seguimiento en el 95% a media mañana.
Respecto al apoyo por parte de los funcionarios, en la Administración del Estado fue del 7%, señaló la Delegación del Gobierno. En el caso de la Administración riojana, el Gobierno regional cifró en el 4% el volumen de empleados que secundó la huelga. Los sindicatos situaron en el 40% el respaldo a su convocatoria entre los empleados públicos.
En declaraciones a los medios informativos, el secretario general de UGT-Rioja, Javier Granda, aseguró que la participación fue «muy positiva» y afirmó que «pese a las encuestas y a las críticas a la convocatoria de huelga, los trabajadores han comprendido que los sindicatos teníamos razón». Su homólogo de CCOO, Koldo González, destacó que la huelga de ayer en La Rioja fue «un mensaje contundente contra las políticas erráticas del Gobierno y contra la reforma laboral».
Hacia las dos de la tarde, con suficientes datos ya para evaluar la incidencia de la jornada de protesta, los líderes políticos riojanos se animaron también a dar su opinión. Carlos Cuevas, secretario general del PP riojano, afirmó que «está claro que difícilmente se puede hablar de éxito de la huelga». No obstante, recordó que la economía del país se encuentra en una situación difícil «por culpa de Zapatero» y abogó por «la convocatoria de elecciones anticipadas».
Desde el PSOE, su secretario de Organización, Francisco Javier Rodríguez Peña, apuntó que el seguimiento fue «bastante desigual». «Esta huelga no va a solucionar nada a corto plazo», añadió el representante del PSOE, quien descartó cualquier modificación de la reforma laboral aprobada por el Ejecutivo central. Además, apuntó, «la gente percibe que esta huelga no sirve para cambiar las cosas».
Por parte del PR, la lectura fue muy similar a la de los dos partidos mayoritarios. «Me parece que los sindicatos no pueden hablar de éxito, más bien lo contrario», afirmó su presidente Miguel González de Legarra.
larioja.com 30 de Setiembre de 2010

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