Yong y Chi aspiran a convertirse en uno de los proveedores de sus compatriotas, bazares herederos de los 'todo a cien'.
Yong supervisa la llegada de mercancía mientras Chi, en su recorrido diario por la ciudad, se interesa por las tarifas publicitarias con el propósito de comenzar a darse a conocer entre los logroñeses. Dentro de la extensa nave, cercana a los 2.000 metros cuadrados de superficie y más de una decena de altura, Sandra y el resto de empleados, hasta un total de ocho, se afanan por mantener todo en orden y servir de guías a los primeros visitantes.

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