Las Navidades están a la vuelta de la esquina y para casi todos nosotros es sinónimo de cenas, regalos, uvas, fiesta, lotería, etc. A esta ya de por sí peligrosa combinación, muchos freelancers le añaden un elemento explosivo: el estrés.
Y es que en Navidad, una época del año en la que todo parece que va al ralentí, el freelance profesional se enfrenta a algunos dilemas a los que tiene que dar respuesta: ¿Puede permitirse unas pequeñas vacaciones? ¿Debería tener un detalle con sus clientes? ¿Es una época en la que escasea el trabajo?
muypymes 13 de Diciembre de 2010
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