Diario larioja.com
La Rioja cerró el 2010 con una pérdida neta total de 534 autónomos, lo que representa un descenso del 2%. Los datos, procedentes de la estadística pública de la Seguridad Social, no se diferencian mucho de las cuentas que lleva de forma paralela la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA). La organización patronal eleva la ratio de destrucción de autoempleo en la comunidad al 2,2% a lo largo del último ejercicio, lo que sitúa a La Rioja como la quinta comunidad con mayor caída del empleo autónomo en el 2010, por detrás de Murcia (3,7%)y de la Comunidad valenciana, Galicia y Aragón, todas ellas con un descenso del 2,3%.
No obstante, y sean cuales sean las cifras que se tomen en consideración, lo que se pone de manifiesto es que el 2010 volvió a ser un ejercicio negativo para los trabajadores que cotizan en este régimen especial. Cierto es que la velocidad de destrucción de este nicho laboral se moderó en el 2010 situándose en dos puntos porcentuales, frente al 4,6% de descenso que anotó doce meses antes. Pero esa contención no se correspondió con lo ocurrido en las afiliaciones al régimen general que, tras el descenso del 3,9% en el 2009, lograron cerrar el 2010 con un ligero aumento del 1,6%. El régimen general también sale más airoso en la comparación con el 2008, porque la caída de cotizantes registrada desde ese año y hasta el 2010 se limita al 2,3%, casi tres veces inferior a la computada por el colectivo de trabajadores por cuenta propia.
Más datos oficiales que confirman que la situación, lejos de mejorar, continuó agravándose durante el año pasado. En este caso, los del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a la evolución del tejido mercantil riojano en el último ejercicio.
Sangría societaria
Tras cotejar los datos (el INE sólo ofrece las cifras de los diez primeros meses del 2010), la conclusión general que se extrae es que el número de disoluciones de empresas se disparó durante el año pasado, hasta duplicar el ritmo con el que desaparecían en el 2009). Ahora bien, la nota esperanzadora es que, al menos, no se ralentizó el compás de creación de nuevas sociedades, que se frenó en seco entre el 2008 y el 2009.
En detalle, y según la estadística del INE, entre los meses de enero y octubre del año pasado se disolvieron en La Rioja un total de 180 sociedades mercantiles, frente a las 84 que se perdieron en el 2009 y las 77 que desaparecieron un año antes. Es decir, que a falta de conocer los datos correspondientes a noviembre y diciembre, el índice de mortandad societaria ya duplicó en los diez primeros meses del 2010 la ratio total del 2009. Es más, en el 2010 desaparecieron tantas empresas como en todo 2009 y 2008 juntos (161). En total, y analizando todo el periodo de crisis, el número de disoluciones empresariales ha crecido el 133,8% en la región.
En cuanto a las nuevas empresas creadas, los datos oficiales confirman la generación de 352 sociedades mercantiles en La Rioja en los diez primeros meses del 2010. Se trata de una cifra muy próxima a la registrada durante todo el 2009 (381), que aunque evidencia un cierto estancamiento, sí constata que el año pasado se superó la dinámica de destrucción registrada en el 2009, cuando el descenso de nuevas sociedades generadas se situó en el 32,6%.
Menos capital suscrito
No obstante, el dato más relevante no es la parálisis que registró este parámetro. La estadística del INE ofrece otra conclusión aún más significativa. Y es que el capital suscrito por las nuevas sociedades se redujo el 47,6% en el 2010 respecto al año anterior. Así, frente a los 21 millones de euros firmados en el 2009, la cifra sólo había llegado a once millones en octubre del año pasado. Es decir, que el capital medio suscrito por empresas de nueva creación el año pasado superó ligeramente los 31.000 euros, mientras que doce meses antes sobrepasó los 55.000 euros.

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