miércoles, 19 de septiembre de 2012


“La innovación abierta y red. El valor del intraemprendedor en las organizaciones.


A continuación se refleja la tribuna titulada, “La innovación abierta y red. El valor del intraemprendedor en las organizaciones”, elaborada por David Pascual Portela, gerente de estrategia e innovación de INDRA.

La innovación abierta indica cómo se relacionan los diferentes agentes del ecosistema para llevar a cabo la innovación en los diferentes ámbitos (tecnológico, organizativo, servicios, etc). Es el engranaje y catalizador fundamental que permite el cambio de manera natural hacia un nuevo modelo productivo en la economía del conocimiento. La innovación abierta se basa en la cooperación entre los agentes del ecosistema, cuyos pilares fundamentales son la diversificación tecnológica, la consciencia de qué el talento está en todas partes. Hoy en día existe una convergencia acelerada entre tecnologías y tendencias del mercado, y la hibridación y co-creación de nuevos productos y servicios entre compañías favorece la cooperación y un modelo colaborativo.

La innovación abierta está íntimamente relacionada con los conceptos de intraemprededor e innovación social donde el eje central y pilar son los ciudadanos, ya que la innovación abierta considera por un lado a los empleados y la propia organización como un agente del ecosistema, y por otro considera a la sociedad en general como colectivo y sus ciudadanos como un agente fundamental del cambio y catalización de la innovación y mejora de la sociedad.

Las fuentes de la innovación no son únicamente los departamentos I+D+i, sino que es una tarea de toda la organización. Se debe aprovechar el conocimiento y talento existente de la totalidad de los integrantes de una compañía. Los empleados son el elemento fundamental de la innovación en la organización, son los catalizadores de nuevas ideas e iniciativas y motor de cambio hacia una cultura innovadora. Éstos favorecen las transversalidad de las ideas y el establecimiento de sinergias entre áreas o departamentos en principio desconectados y sin ningún tipo de relación, convirtiéndose en catalizadores y agentes del cambio dentro de la propia organización.

El concepto de intraemprendedor no es un concepto nuevo, el término se consolidó a principios de los años 80, en un libro de Gifford Pinchot III, “Intrapreneuring”, de 1985. Intraemprendedor es toda aquella persona que pese a trabajar “por cuenta ajena” en una entidad, empresa o corporación mayor, genera y lleva adelante productos y servicios que, en cierta manera son pequeñas startups y cuyos “inversores” son la entidad para la que trabajan. Así pues, un intraemprendedor es la persona que centrándose en la innovación y en su propia creatividad, transforma una idea en un proyecto realizable, trabajando en el seno de una organización determinada y persiguiendo sus mismos objetivos.

El fomento del intraemprendizaje es muy positivo para la empresa, ya es una fuente de nuevas ideas o iniciativas de manera natural y fuera de las áreas que posee la compañía para estas actividades (marketing, desarrollo de negocio, estrategia, I+D+i). Y también para los empleados que pueden desarrollar su creatividad dentro de la compañía sin asumir los riesgos a los cuales se enfrenta un emprendedor, sobretodo de tipo financiero.

El sistema de trabajo y fomento del espíritu intraemprendedor en las empresas se basa en dar cierta libertad a los empleados para que desarrollen su creatividad, iniciativas y generen sus propios proyectos siempre que éstos estén alineados con su estrategia de compañía. Las organizaciones deben tener un proceso de análisis, validación y priorización de las iniciativas que surgen de los empleados, para evaluar si pueden tener una orientación a mercado o ser un instrumento de mejora interna (procesos, sistemas de gestión del conocimiento, etc.). Algunas empresas van incluso más allá, ceden la gestión financiera y fondos necesarios para afrontar esos proyectos prestando total libertad al empleado para que ejecute su iniciativa, creando start-up bajo el paraguas de la compañía.

Google es un claro ejemplo de organización que fomenta y promueve la innovación a través de sus empleados. Les permite dedicar hasta el 20% de su tiempo semanal para desarrollar y dar vida a cualquier idea innovadora que se les ocurra.

En definitiva, este fomento y desarrollo del espíritu intraemprendedor en la empresa es como unir el ímpetu y ganas de una start-up con la base y recursos de una empresa consolidada. Estos factores son prioritarios en las organizaciones que miran el largo plazo y creen en la Innovación y el talento, quieren expandir sus operaciones, fomentar la creatividad y transmitir ilusión y compromiso a sus empleados.

Este impulso al intraemprendizaje, debe asentarse en un fomento del d del espíritu emprendedor dentro de la empresa a través de diversos mecanismos como son la formación (incluyendo planes que desarrollen habilidades como la creatividad, pensamiento lateral, la innovación, elaboración de planes de negocio o metodologías ágiles de lanzamiento de proyectos), la creación de comunidades de conocimiento (para que el personal pueda expresar y compartir sus inquietudes e ideas) o poniendo a disposición de los empleados herramientas colaborativas (para favorecer la interacción entre diferentes áreas, y generar procesos de innovación abierta y participativa).

Una iniciativa muy reciente que está teniendo una gran aceptación es establecer retos muy concretos a los que se tienen que enfrentar la organización y, entre todos los miembros de la misma, proponer soluciones. Es un modelo de empresas tipo Innocentive pero llevado a la propia organización. Este tipo de iniciativas también están siendo utilizadas por las administraciones, en especial por parte de los ayuntamientos para asuntos relacionados con el gobierno abierto y participación de la ciudadanía.

Debemos tener en consideración que los empleados como agentes de innovación y motor de cambio en las empresas son lo mismo que los ciudadanos a la sociedad y al territorio en el cual desarrollan su vida. Por lo tanto, los instrumentos y mecanismos de fomento del espíritu emprendedor que se utilizan en las organizaciones son válidos en el ámbito de la innovación de social y pueden ser utilizados por las administraciones públicas para acercarse a la ciudadanía y poder establecer un ámbito de colaboración y participación bidireccional. Las Administraciones Públicas deben considerar a la ciudadanía como un agente de la innovación, estableciendo mecanismos y herramientas que favorezcan la cooperación y colaboración con ellos, donde puedan expresar sus necesidades y también sus propuestas de mejora e iniciativas. Un claro ejemplo de esto son las iniciativas de gobierno abierto que están llevando a cabo diferentes ayuntamientos estableciendo retos y problemáticas a la ciudadanía, o la interacción bidireccional ciudadano-ayuntamiento con el reporte de incidencias de mobiliario urbano a través del teléfono móvil.

Es en este proceso en donde podemos hablar de innovación social, un concepto actualmente en auge pero que no es nuevo, centrada en la generación de valor para la sociedad. El epicentro de este tipo de innovación son los ciudadanos, la generación de valor de este tipo de innovación es para la mejora de la sociedad y calidad de vida de los ciudadanos. Las innovaciones sociales incrementan la riqueza social (cultural, artística, educativa, etc.) de la ciudadanía y de su territorio, si dichas mejoras afectan a amplias capas de la población. La innovación social tiene que ver con la gente y sus formas de vida, con situaciones que se dan en estas relaciones de convivencia.

La innovación social se refiere a valores sociales y nuevas ideas que resuelvan retos en áreas como por ejemplo, el bienestar, la calidad de vida, la inclusión social, la solidaridad, la participación ciudadana, la calidad medioambiental, la atención sociosanitaria, la eficiencia de los servicios públicos o educación en beneficio de las personas y el planeta.

Las iniciativas de innovación social provienen de individuos, grupos u organizaciones y pueden tener lugar en las empresas, en el ámbito del conocimiento, en el sector público o también en el sector no lucrativo (en el cuarto sector). Cada vez, más las iniciativas de innovación social se están produciendo en la intersección entre estos tres sectores por la interacción entre diferentes enfoques, su carácter disruptivo y posibilidad de co-creación . La Innovación social es un compromiso de todos los agentes que forman parte de la sociedad y del territorio en el cual se quiere desarrollar la acción de innovación social.

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