miércoles, 10 de octubre de 2012
Cómo ser admitido en las mejores escuelas de negocios del mundo
Los centros de formación de ejecutivos más prestigiosos del globo reciben entre cinco y diez solicitudes por cada plaza disponible en sus programas. Entrar a formar parte de esta elite internacional no es sencillo y hay que superar con dedicación un exigente proceso de admisión.
Unos 300 españoles realizan cada año un MBA en las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo. Apenas un centenar lo hacen en Europa y en Asia, en centros como la London Business School, la francesa Insead o el IMD suizo, entre otros.
La mayoría de ellos, unos 200 cada curso, eligen sin embargo la primera potencia del mundo, Estados Unidos, la cuna de las escuelas de negocios y los programas MBA para ampliar su formación en las universidades más reputadas, aquellas en las que se forman las elites mundiales.
Por ejemplo, Ana Patricia Botín, consejera delegada de Santander Reino Unido, cursó un MBA en Harvard, la universidad más famosa del mundo; César Alierta, presidente de Telefónica, hizo lo propio en la Universidad de Columbia, en Nueva York; Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europa, cursó el Senior managers in Government, un programa de la prestigiosa en el ámbito político Kennedy School of Government, también de la Universidad de Harvard; Ángel Corcóstegui, antiguo consejero delegado de Santander Central Hispano lo hizo un doctorado en Finanzas en The Wharton School de la Universidad de Pennsylvania; y Rafael del Pino-Calvo Sotelo eligió la Sloan School of Management, la escuela de negocios del MIT, para hacer su MBA.
Son algunos de los españoles que han triunfado en el mundo de la economía, la empresa, las finanzas o la política que eligieron cruzar el Atlántico y completar su formación en las mejores universidades.
Un MBA en una escuela de elite internacional ronda los 60.000 euros
Pero estudiar en estos elitistas centros no es sencillo, aún menos para un español. Ni barato. Jóvenes brillantes de todo el mundo ponen sus ojos en escuelas como Harvard, Stanford, el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Columbia, Wharton, Chicago, Kellogg, New York University, Tuck, Fuqua o la Universidad de California.
Estas son las instituciones que repiten año tras año en los primeros puestos de las clasificaciones internacionales y reciben, según los datos de las propias universidades, entre cinco y diez solicitudes por plaza. Los procesos de selección son largos y con una competencia muy dura entre brillantes candidatos de todo el mundo.
Pruebas de admisión
En primer lugar hay que realizar el Graduate Management Admission Test (GMAT), sobre conocimientos de gestión empresarial. Normalmente, para ser admitido en escuelas de negocios como Wharton, Harvard, Stanford, Kellogg o Chicago es necesario superar los 700 puntos sobre 800.
Esta prueba está regulada por un organismo internacional, el Graduate Management Admission Council (GMAC), y se realiza en inglés a través de Internet. Este test mide dos tipos de capacidad: matemática y lenguaje y escritura analítica.
Para tener un resultado brillante en este examen hay que dominar el inglés. Solo hay una forma de prepararlo: completar más y más ejercicios de años anteriores, aunque algunos expertos preparan como si de una oposición se tratase a los candidatos, ayudándoles a ser más efectivos.
César Alierta, Rafael del Pino Calvo-Sotelo, Joaquín Almunia o Ana Patricia Botín han estudiado en los mejores centros de Estados Unidos
Otra de las obligaciones del candidato es acreditar su nivel de inglés. En este caso la prueba más universal es el Test of English as a Foreign Language (Toefl). Para entrar en una escuela topinternacional es aconsejable contar con al menos 260 puntos, aunque en escuelas como Stanford, Harvard y Kellogg se acercan o superan los 280. En los programas para profesionales la exigencia suele ser menor, aunque también se solicita una puntuación mínima.
Pero los aspirantes deben poner en juego algo más que buenos resultados en los exámenes para entrar en este tipo de centros. En los programas executive o la trayectoria profesional puede llegar a ser más importante que los exámenes.
Además, estas instituciones exigen cartas de recomendación, dos por regla general a los júnior. Lo idóneo es que sean escritas por una persona del mundo de la empresa y otra del mundo académico. Normalmente, los sénior sólo deben aportar una, de la compañía en la que trabaja. En este caso lo mejor es que se trate de un jefe directo, no de un alto cargo que no le conozca.
Existen numerosas becas en España para costear estudios de posgrado en el extranjero
Junto a la documentación que acredita los conocimientos y experiencia, los candidatos deben contestar por escrito una serie de cuestiones que tienen que ver con su perfil personal, sus expectativas profesionales, su actitud, su motivación, sus planteamientos vitales. Además, algunos centros realizan entrevistas personales.
También hay que tener en cuenta que escuelas internacionales establecen unas cuotas de alumnos en cada clase en función de su procedencia geográfica y de su titulación universitaria para asegurar la diversidad en el aula.
Ayudas al estudio
Abandonar el trabajo durante dos años, que es la duración de estos MBA, y hacer frente al coste de las matrículas (unos 40.000 dólares por curso, es decir, 80.000 dólares o 60.000 euros el programa completo), los viajes, el alojamiento, etcétera, supone un esfuerzo muy importante para los jóvenes profesionales españoles.
Pero desde hace unos años han proliferado las ayudas destinadas a financiar este tipo de estudios. La Comisión de Intercambio Cultural entre Estados Unidos y España, conocida como Comisión Fulbright; gobiernos autonómicos como el de Navarra o la Junta de Andalucía, con las becas Talentia; Bancaja y distintas fundaciones como las de La Caixa, Caja Madrid, Caixa Galicia, Ramón Areces, Rafael del Pino, Pedro Barrié de la Maza, Iberdrola, Mutua Madrileña y la del Instituto de Crédito Oficial (ICO), ponen en marcha todos los años programas de ayudas que cubren los altos costes de las matrículas y una buena parte del resto de los gastos.
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