jueves, 18 de octubre de 2012
¿Cotizar o no cotizar? He aquí la gran cuestión de los autónomos
Este sábado es el 'Día D', en el que se cumple el plazo para que los más de 3 millones de autónomos de nuestro país liquiden el IVA de la actividad realizada durante el último trimestre.
En plena situación de crisis y subida de tasas, son muchos los autónomos que se hacen una pregunta: "¿De verdad me compensa seguir pagando impuestos?" A los dos lados de su cabeza se sitúan dos figuras: un ángel, que le recalca la importancia de cotizar, y un demonio, que le recuerda las recientes subidas de impuestos, el adelanto del IVA de facturas no cobradas, la morosidad de las administraciones públicas...
A un lado se colocan las asociaciones y colectivos de autónomos que, a pesar de la crisis, animan a los profesionales a hacer un esfuerzo extra y declarar todos sus ingresos.
El ángel: "Cotizar es la base de la protección social"Ya lo decía María José Landaburu, de Uatae: "Es un momento difícil, y muchos autónomos se ven obligados a reducir gastos, entre ellos las cotizaciones a la Seguridad Social. Pero hay que concienciar al colectivo de que esa es la base de su protección social, tanto para futuras pensiones contributivas como para la protección por cese de actividad".
Desde esta asociación, esta semana se ha invitado también a los trabajadores por cuenta propia a cotizar de cara a su posible cese de actividad: "Si un autónomo no cotiza por contingencias profesionales y cese de actividad queda desamparado si sufre cualquier accidente en su jornada laboral y desprotegido ante la quiebra de su actividad".
El demonio: "O como, o pago los impuestos"
En el otro lado se sitúa un número (cada vez más nutrido) de autónomos que, ante las circunstancias, tiene que priorizar y opta por apartar los impuestos para hacer frente a sus necesidades más básicas.
"Entre pagar impuestos y comer lo tengo claro: para los impuestos no me llega". Es la frase que resume la iniciativa para aplazar o fraccionar los impuestos este trimestre. No sabemos cuántos se acogerán a esta medida, pero lo que está claro es que demasiadas razones no les faltan.
Y es que 2012 no está siendo un buen año para el colectivo. A la reciente subida de impuestos (el IVA del 18% al 21% y el IRPF del 15% al 21%) hay que añadir los problemas clásicos: el adelanto de los impuestos de facturas no pagadas (aúnsin solucionar), la morosidad de las administraciones, la falta de financiación, etc. Con el tiempo iremos sabiendo las cifras de recaudación del Estado a través de las liquidaciones. Pero parece que lo de facturar cada vez es más complicado.
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