lunes, 22 de octubre de 2012


"Si no protegemos las industrias destruiremos toda opción de generar empleo en Córdoba"


Lorenzo Amor López, fundador y ex presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos

LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO: MONTORO, 1 DE ENERO DE 1936

TRAYECTORIA: FUE CONTABLE, ADMINISTRADOR DE FINCAS, AGENTE COMERCIAL HASTA QUE FUNDO ATA

Lorenzo Amor López, referente nacional de los autónomos y de la ilusión por el trabajo, sigue trabajando a diario para la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), entidad que él fundó y de la que es presidente de honor. Un proyecto que en sus inicios muchos calificaron de locura y que no obtuvo apoyo político ni sindical. Pero con la perspectiva que le proporcionan 60 años de cotización a la Seguridad Social y 16 de lucha a favor de los autónomos, Lorenzo Amor se siente legitimado para ofrecer en esta entrevista su visión de la historia de Córdoba. Una retrospectiva desde el punto de vista económico y de su trayectoria de autónomo eterno que decidió un día que había que cambiar la discriminación por la que los emprendedores no gozaban de derechos sociales, a pesar de que los autónomos son líderes en la creación de empleo en España. Después de trabajar como contable, como administrador de fincas y como agente comercial, Lorenzo Amor fundó ATA en 1996, con mucho esfuerzo, y 3.000 autónomos que lo apoyaron. Hoy que ya son 400.000 los autónomos españoles que forman parte de esta entidad, el espíritu trabajador de este montoreño lo han heredado sus hijos Lorenzo (presidente nacional) y Rafael (vicepresidente andaluz). Un hombre creyente y extrovertido que se retiró de la primera línea de lucha a favor de los autónomos tras superar 3 infartos. Casado con María Jose Acedo (hija del fundador de la taberna Paco Acedo y hermana de Dolores, de Casa El Pisto), Lorenzo se declara enamorado de las tradiciones y de la cultura cordobesa. pero también es crítico con la falta de innovación existente en el sector agrícola y servicios, que son los pilares de la economía de la provincia.

--¿Dónde vivía en Montoro?

--En la calle Diego Medina, número 2. Mis padres se llamaban Lorenzo y Francisca. Mi padre era agricultor y tenía sus tierras y mi madre se dedicaba a las labores del hogar. Eramos 4 hermanos y 3 hermanas.



--¿Cuántos hijos tiene?

--Tres hijos y 3 nietas. Lorenzo, mi hijo mayor, es el actual presidente de ATA; el segundo, Francisco José, es sacerdote y misionero en Ecuador; y el tercero, Rafael, es el vicepresidente de ATA Andalucia.



--¿En qué colegio estudió?

--Estudié con los padres carmelitas de Montoro y en mi pueblo también hice el bachiller superior. Después de ir al colegio me iba a casa del profesor Francisco García y allí estaba de 18.00 a 22.00 horas. Si no me sabía las lecciones me castigaban sujetando libros con las manos durante 20 minutos. Mi padre me decía que "primero había que estudiar y después ser señorito". De verano me tenía que ir al campo y me ponía a guardar pavos y cochinos. Era muy travieso. Una vez tiré todos los pavos de mi padre a un pozo.



--¿Cómo vivieron la Guerra Civil y la posguerra en Montoro?

--Fueron unos años muy malos. Salías de casa con un poco de pan y una ícara de chocolate y te los quitaban de las manos. Había quien comía tébanos para que se le quitara el hambre. Me encontré con gente muerta por la calle. Si veía a alguien con hambre le daba mi pan. Una vez mi abuelo le dio dinero a un hombre. No se me olvida que esa persona, grande como un castillo, se arrodilló y le besó las manos a mi abuelo. En mi casa había agua. Los sábados se llenaba un barreño y en ese mismo agua nos bañábamos todos los hermanos. A diario comíamos cocido y, gracias que en mi casa se podía comer esto. También había muchos melones.



--¿Cuál fue su primer trabajo?

--En la Protectora Montoreña SA. Era una empresa dedicada al comercio y a la banca, que dejó de dedicarse a la banca a finales de los 50. Allí ejercí como contable desde los 22 años. Luego, como había desempeñado este trabajo de contable, me avisaron para que fuera administrador de los herederos de la condesa de la Vega del Pozo. Llevaba la administración de siete fincas. Los dueños estaban en Oviedo y venían a lo mejor una vez al año. Sin embargo, tras morirse Franco, se produjeron con posterioridad ocupaciones de fincas y era imposible gestionar al personal.



--¿Vivía usted en esas fincas?

--Sí, mi mujer y yo nos alojábamos en estas casas de campo y a mis hijos los tenía internos en La Salle. Eran fincas grandísimas de olivos, con unas rejas grandes por las que no pasaba nadie.

Tenía 270 trabajadores a mi cargo y el 50% eran gitanos, sobre todo en las fincas próximas a Jaén. La recogida de la aceituna era un trabajo manual, sin máquinas. Se empezaba en noviembre y acababa en febrero, según cosecha. Llegábamos a recoger hasta un millón de kilos de aceituna. El aceite de Montoro está buenísimo, ya que el producto de la sierra es el mejor. Contábamos con un molino, pero nos interesaba mejor vender la aceituna, sobre todo cuando la situación en el campo se volvió más convulsa. Aconsejé a los propietarios que pusieran a la venta las fincas y les vendí dos. Después de esa etapa decidimos dejar Montoro y venirnos a vivir y a trabajar a Córdoba.



--Y abrió con su mujer una tienda de decoración en la calle Conde de Robledo.

--Sí. Y yo empecé a trabajar como agente comercial. Primero era representante de una empresa de vajillas, cacerolas y cazuelas de barro y luego me avisaron de Decoraciones Herrandiz, la empresa más fuerte que entonces había en España dedicada a la exportación e importación de artículos de regalo. Representaba a esta firma para toda Andalucía, por lo que siempre estaba viajando. Trabajé para ellos hasta 1992. Estando dedicado a esta labor me di cuenta de la desprotección laboral y social que sufríamos los autónomos cordobeses. Mi propia mujer estaba al frente de un pequeño comercio y compaginaba su actividad profesional con la crianza de los hijos y las tareas del hogar. Por eso, surgió en mí la fuerte convicción de que solo unidos podríamos reivindicar nuestros derechos, ser oídos y poco a poco ir avanzando en la consecución de mejoras para nuestro colectivo. En 1995 decidí crear una asociación de autónomos, algo que no se oficializó hasta 1996 por una serie de problemas que hubo con la Junta de Andalucía. CCOO, UGT y la CEA, que se opusieron totalmente a esto.



--Su propia familia y amistades no confiaban en que pudiera crearse esta asociación.

--Cuando les planteé esta posibilidad me dijeron que estaba loco. Me iba a los pueblos y ofrecía charlas para que los autónomos se asociaran. Levantar ATA me costó unos 30.000 euros, 5 millones de pesetas de las de entonces, que las puse yo de mi bolsillo. Como no se apuntaba nadie al principio pensé que lo mejor que podía hacer era ir llamando a los negocios uno por uno por teléfono y de este modo incorporé 3.000 autónomos como socios de ATA. Estas llamadas las hacía yo en una oficina que me cedió mi amigo Luis Muñoz Cubero. También su hijo y su nuera me ayudaron mucho. El listado de las empresas se los compraba al Colegio de Agentes Comerciales. Una vez que junté 3.000 socios en la provincia de Córdoba nos fuimos a Cádiz. En el momento que reuníamos a 500 nuevos socios ya teníamos para pagar a un empleado, poco a poco nos fuimos extendiendo por todas las provincias hasta llegar a nuestras cifras actuales.



--¿Y con qué apoyos contaba para hacer socios?

--Al principio nadie me hacía caso. Me iba con Alejandro Martín Gracia, que en la actualidad sigue siendo tesorero de ATA. Alejandro llevaba una cámara fotográfica y se me ocurrió la idea de que él simulara que me estaba haciendo fotos porque quedaba bien ese efecto antes de empezar una reunión para captar socios. De este modo, la gente preguntaba: "¿Quién este este señor?" y se les contestaba: "Es el presidente de ATA". En una visita que hicimos al Congreso de los Diputados le dije a Alejandro que teníamos que llevar cada uno 6 corbatas, para ponernos una cada vez que nos reuniésemos con un partido político, pues eso luego se publicaba en una revista y parecía que habíamos estado allí muchos días.



Un aspecto del que se siente orgulloso Lorenzo Amor es que siempre ha trabajado ATA por ser una asociación autosuficiente, que pudiera sobrevivir con las cuotas de los afiliados. Aunque ATA recibe alguna ayuda pública, "si no las tuviera esta asociación podría seguir funcionando", asegura su fundador.

--¿Qué cuota inicial cobraban ustedes a los autónomos?

--Empezamos con unos 6 euros y luego lo tuvimos que aumentar hace 3 años a 10 euros, pudiéndose desgravar esta cuota al ser ATA una entidad sin ánimo de lucro. Paralelamente ATA ha ido ofreciendo cada vez más servicios: correduría de seguros, descuento en el precio del gasoil, plataforma ServiATA, entre otras prestaciones.



--¿Qué labor desarrolla su hijo Francisco en Ecuador?

--Lleva 22 años en este país, en una población en la que el obispo es español. Tiene tres carreras. Estudió para sacerdote, pero también está en posesión de la diplomatura de Magisterio y de la licenciatura de Periodismo. Como director de un colegio tiene a 60 profesores a su cargo. Visita los campamentos en la selva y se ha encontrado varias veces con guerrilleros de Colombia, pero siempre lo han respetado.



--¿Es devoto de las tradiciones religiosas de Córdoba y Montoro?

--Sí, soy devoto del Padre Jesús Nazareno en Montoro, que tiene unos 3.000 hermanos. Ahora ya llevo tiempo que no puedo ir a la Semana Santa montoreña. También soy devoto de la Virgen del Carmen, a la que rezo a diario, y también del Sagrado Corazón de Jesús. Por otro lado, la Semana Santa de Córdoba también es preciosa. Soy muy amante de Córdoba, la quiero mucho. Pero soy también muy montoreño, aunque lleve 30 años viviendo en Córdoba. Si veo a alguien de Montoro le pregunto de qué familia es.



--¿Le gusta colaborar con obras solidarias?

--He sido hermano y colaborador de la cofradía de la Virgen de la Fuensanta de Montoro. He colaborado mucho con la Asociación Española contra el Cáncer, pero no solo porque mi mujer sea la vicepresidenta, y también con Proyecto Hombre, del padre Lázaro, que es como si fuera de mi familia y que debería recibir más apoyo de los cordobeses.



--¿Qué opina de la evolución de Córdoba capital tanto en urbanismo, como en cultura, patrimonio o economía?

--Siempre he creído que los pasos hay que darlos hacia adelante y consiguiendo mejoras. Esa ha sido la esencia de mi vida y es la visión que tengo de Córdoba. Esta ciudad ha evolucionado pero ha de continuar sorteando los diversos desafíos y obstáculos que se le plantean en el día a día y aprender de los errores. El éxito de la vida consiste en seguir siempre adelante. Córdoba tiene que apostar por sí misma y ATA sí lo ha hecho y para que haya trabajo en Córdoba.



--¿Cómo ve la situación de Córdoba con respecto a otras capitales andaluzas como Sevilla, Málaga o Granada?

--Desde el punto de vista de estructura empresarial, nuestra provincia cuenta actualmente con 41.601 empresas, ocupando el quinto lugar en el ránking andaluz. El tejido empresarial cordobés es la mitad del existente en provincias como Sevilla y Málaga y esto no es positivo. Además, en el último año se han perdido 864 empresas. Si no cuidamos y protegemos las industrias destruiremos toda opción de generar empleo y riqueza en Córdoba. El pequeño empresario autónomo emprendedor es el que está levantando España. Los 3,5 millones de autónomos españoles tienen una media de 3 trabajadores, sumando así 12 millones de empleados, casi la totalidad de la población activa.



--¿La economía de Córdoba depende en exceso desde siempre de la agricultura y del turismo?

--La agricultura y el sector servicios, sobre todo el turismo y el comercio, son sectores que, a pesar de haber perdido el primero importancia en los últimos años y sufrir el segundo los enormes vaivenes de la crisis, continúan aportando más a la economía provincial que el resto de ámbitos económicos. Sobre todo aportan el valor del empleo. Por ello, considero que no podemos olvidar nuestros cimientos, sino que muy al contrario, debemos innovarlos, modernizarlos y potenciarlos creando nuevas oportunidades de crecimiento. En nuestra provincia casi el 92% de las empresas tiene menos de 6 trabajadores y la mitad de ellas no tiene asalariados. Estos datos deberían instar a los poderes públicos, agentes sociales, universidades y sociedad en general a buscar estrategias adecuadas que permitan la consolidación y el crecimiento de estas empresas.



--¿Cuándo se constituyó la Fundación Lorenzo López Amor y cuáles son sus fines?

--Se fundó en septiembre del 2009 y se planteó con dos metas principales: la atención, ayuda y asistencia a personas pertenecientes al colectivo de los trabajadores/as autónomos/as y la protección social de viudas y huérfanos del colectivo de autónomos. Con el objetivo de aportar nuestro granito de arena a los tiempos difíciles actuales pretendemos a su vez contribuir a la mejora sociolaboral y calidad de vida de las mujeres en general, autónomas y emprendedoras en particular y favorecer la integración sociolaboral de las personas, especialmente a los colectivos con díficil acceso al mercado laboral mediante la fórmula del autoempleo individual.

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