EMPRESA
Una apuesta para sellar su futuro a La Rioja
La nueva maquinaria permitirá a la empresa producir 120 millones de metros cuadrados de envases flexibles en su sede logroñesa, el 50% más, y contratar a otros 20 trabajadores
Tobepal invierte más de 3 millones en una línea de producción que convertirá a la planta logroñesa en la mayor fabricante europea de sobres farmacéuticos
EN DETALLE
Tobepal. Su germen nació en Logroño, en 1922, fundada por los riojanos Eladio Bezares y Moisés Torrealba.
Plantas en España. Constantia Tobepal tiene sedes en la capital riojana y en Burgos.
Plantilla. 500 empleados, 227 de ellos en Logroño. La nueva inversión creará 20 nuevos puestos de trabajo en la planta riojana.
Facturación. Ventas anuales por valor de 115 millones de euros. Exporta a 23 países.
STEFAN BOGOLL DIRECTOR GENERAL DE TOBEPAL
«La clientela es muy severa y exigente; el embalaje farmacéutico requiere muchas prestaciones»
Recién cumplidos sus primeros 90 años en Logroño, Constantia Tobepal acaba de renovar su compromiso con la tierra que la vio nacer en 1922 gracias a los riojanos Moisés Torrealba y Eladio Bezares.
Aprobada ya una inversión superior a los 3 millones de euros por la dirección del gigante austríaco dedicado a la fabricación de envases flexibles, en la planta ubicada en avenida de Burgos una gran lona azul sirve de telón al escenario en el que se instalará la nueva línea de fabricación con tecnología punta, un montaje de unos 45 metros de longitud que permitirá a la sede logroñesa ser la mayor fabricante de Europa de sobres farmacéuticos.
«Aquí fabricamos sobres farmacéuticos para granulados y líquidos, complejos de embalaje flexible, una combinación de varios materiales -papel o poliéster en el exterior, una lámina de aluminio en el centro y polietileno en el interior- que permiten conservar perfectamente el producto durante varios años», explica Stefan Bogoll, director general de Constantia Tobepal.
En la planta de Logroño, el 85% de la producción va destinada al mercado farmacéutico y sólo el 15% a productos alimenticios (salsas, mahonesas...), de cosmética (máscaras de cara, cremas, muestras de perfume, tintes...) y otros.
Las dos líneas actuales (papel y poliéster) permiten una fabricación conjunta anual de 80 millones de metros cuadrados de envases flexibles, producción que se incrementará con la nueva línea en otro 50%, hasta alcanzar los 120 millones de metros cuadrados por año.
«En enero se iniciará el montaje del proyecto, que entrará en funcionamiento en marzo, para suministrar los primeros pedidos un mes después», aclara Bogoll, quien destaca que la nueva línea «integrará en una sola máquina los trabajos de laminación y coextrusión; es decir, unir el papel impreso exterior con el aluminio central y éste con el plástico o polietileno interior en un único proceso».
Un mercado exigente
En la laminación, la unión del papel con el aluminio se hace con cola al agua; en la extrusión, para incorporar el plástico interior del envase, se usa un granulado de polietileno, que la máquina compacta y calienta, convirtiéndolo en una cortina que se adhiere a la lámina de aluminio y se fija a su paso por un rodillo enfriador. «Al final de la línea sale el trabajo terminado, pero en una gran bobina de entre 1 metro y 1,20 metros de diámetro, son entre 6 y 8 kilómetros de longitud y más de dos toneladas de peso, que luego se cortará en otras máquinas a la medida de anchura que nos haya requerido el cliente», resume el director general. «Hay que diferenciar entre extrusión y coextrusión porque el plástico interior no tiene las mismas características por ambas caras, ya que por una parte debe pegar contra el aluminio y en la otra, por sus bordes contra sí mismo, para sellar el sobre», concreta.
La apuesta de futuro de Tobepal por la planta de Logroño tiene también su traducción en nuevos puestos de trabajo, ya que el grupo contempla la contratación de una veintena de trabajadores cuando la nueva línea esté a pleno rendimiento. «Sí, se necesitan tres personas en las máquinas, nueve en tres turnos, a las que hay que sumar el personal que debe alimentar la línea desde las impresoras y el que debe recoger las bobinas, cortarlas, embalarlas y enviárselas al cliente», recita Bogoll.
«El embalaje farmacéutico requiere muchas prestaciones; los clientes son extremadamente severos y muy exigentes. No hay demasiadas empresas que saben hacer eso y hemos visto que esa dedicación nos ha dado mercado, estamos muy bien equipados y el personal de la planta tiene un enfoque a esa precisión y a esa calidad», remata el directivo de Tobepal, que emplea en la capital riojana a 227 personas para la fabricación de productos en los que usa más de mil tipos de materias primas.
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