viernes, 2 de noviembre de 2012

Malestar en el comercio y la hostelería por la llamada sindical a no consumir el 14-N


Consideran un despropósito que «con la que está cayendo» se promueva la paralización de la actividad y echan mano del refranero para explicar que «día cerrado, nunca recuperado»

Los comerciantes, los hosteleros y los autónomos están que trinan con el llamamiento a la ciudadanía lanzado por la Cumbre Social para que el 14-N, en el marco de la huelga general, también se vete el consumo y la compra en cualquier establecimiento. La iniciativa de esta plataforma de cincuenta asociaciones sociales y sindicales pretende que los centros de las ciudades se paralicen durante la próxima protesta general convocada por los sindicatos y que la gente organice sus compras con previsión, «dos días antes o uno después», para que ese día no haya ninguna actividad económica.

La propuesta no ha sentado nada bien y ni grandes ni pequeños comercios, bares y restaurantes ni los propietarios de pequeñas empresas encuentran algo positivo en perder un día de negocio en el actual panorama de desplome del consumo. «Ya sufrimos bastante con el constante descenso del gasto en ocio y restauración», recuerda el presidente de la Federación de Hosteleros de Castilla y León, el leonés Esteban Díez, que tira de ironía para afirmar que «un día más no nos va a causar ningún problema» y augura que muchos establecimientos optarán por cambiar su día de descanso para evitar problemas y pérdidas.

Desde la Confederación Regional del Comercio (Conferco), Manuel Muñoz considera que la huelga de consumo auspiciada por la Cumbre Social es «tirar piedras contra el propio tejado de quien sufre esta crisis y las medidas del Gobierno». A juicio del presidente de Conferco, «aunque sólo sea un día, perderemos lo que no tenemos». Está convencido de que el 14-N confunde el derecho de manifestación con los principios de una empresa que vive del consumo y descalifica la iniciativa por «sobrepasar la lógica de cualquier huelga».

Manuel Muñoz no encuentra con qué comparar la situación, pero tiene claro que rechaza «todo lo que sea cerrar» aunque comprende la manifestación y subraya que «no hacer huelga no significa estar de acuerdo con lo que está haciendo el Gobierno de Mariano Rajoy». Para Conferco, como patronal del comercio, «los cauces son otros» y la huelga general no aporta confianza de país, que es lo que España necesita trasmitir a nivel internacional. Será, en todo caso, un día perdido de ventas y el representante de Conferco recuerda el dicho de los antiguos del comercio: «Día cerrado, nunca recuperado». Pese a todo, reconoce que gran parte del comercio baja la verja «para no tener problemas».

Mucho más tajante se muestra Ángel Mingo, representante en Castilla y León de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), que agrupa a grandes marcas como Ikea, Eroski, Hipercor, Media Markt, Leroy Merlin o Toys R Us. «Nos parece fatal, es lo que faltaba», afirma este abogado que tiene claro que la huelga «tendrá incidentes» pero que subraya que la vocación de sus socios «es vender». «Siempre abriremos», sentencia como advertencia.

En la misma línea, la presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en Castilla y León, Soraya, califica de «aberración» la propuesta encabezada por los sindicatos UGT y Comisiones Obreras y respaldada por un amplio número de organizaciones de izquierdos así como otros colectivos sin adscripción política. «Si ya la huelga me parece más que inoportuna, considero más que irresponsable esta llamada a paralizar todo por parte de responsables sindicales y, aún peor, de representantes de los propios autónomos». Y es que entre los integrantes de la Cumbre Social aparecen dos grupos como Uptacyl y Tradecyl -unidas también a los dos sindicatos mayoritarios- que comparten la Mesa del Autónomo de Castilla y León con ATA y Feacyl. Mayo no se corta a la hora de criticar a sus máximos dirigentes hasta el punto de preguntarse «si saben lo que están haciendo y a quién representan».

En su opinión, la gente que no consume «es porque no puede», pero lo que «no nos podemos permitir es estar cerrando nuestros negocios porque unos cuantos lo quieran». Además, critica la actuación de los sindicatos «porque siguen viendo al empresario como un explotador del siglo XIX y son ellos los que despiden como marca la reforma laboral».

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