miércoles, 7 de noviembre de 2012

Obama gana cuatro años más


El pueblo americano renueva su confianza en su presidente, que está convencido de que sus esfuerzos para reflotar la economía están dando sus frutos
En su discurso triunfal, Obama asegura que "para los EE UU lo mejor está por llegar"
Romney admite su derrota y reza "para que el presidente tenga éxito guiando a nuestra nación"

Cuando Sarah Palin apareció anoche en Fox News diciendo “Estoy decepcionada”, el mundo respiró satisfecho. La victoria de Obama estaba ya cantada, aunque las televisiones, escarmentadas por la pifia del año 2000 entre Gore y Bush, tardaron en confirmarlo.
Con Ohio en el bolsillo desde que empezó el conteo, gracias al rescate de la industria automovilística que el 59% de los votantes ve con buenos ojos, según las encuestas a pie de urna, a Mitt Romney se le fueron cerrando los caminos hasta la Casa Blanca. Nunca ningún republicano ha ganado la presidencia sin Ohio y Romney no ha sido la excepción.
En la última semana había lanzado todo el peso de su campaña en Pensilvania con la esperanza de abrir allí otra vía de acceso hasta la presidencia, pero el Estado que no vota republicano desde 1988 no se dejó conquistar por un cortejo de última hora.
Por contra, Iowa, donde Obama cerró su campaña con la voz ronca y lágrimas en los ojos, volvió a darle al presidente la alegría de su vida política. “No estoy dispuesto a rendirme”, les dijo la noche antes de las elecciones. “Todavía me queda mucho fuego en mí para seguir luchando. Hemos llegado demasiado lejos como para volver atrás”.
Dicen que Obama está convencido de que sus esfuerzos para reflotar la economía están dando sus frutos y no soportaba la idea de que fuera Romney quien los recogiera. Su promesa es seguir luchando por la creación de empleo “mientras haya un solo estadounidense que no pueda encontrarlo”, por lento que resulte el camino. “Habrá veces en que habréis estado frustrados con el ritmo del cambio”, confesó en ese último discurso. “Os lo prometo, yo también”.
El primer presidente negro de EE UU no volverá a hacer campaña a la Casa Blanca porque la Constitución le prohibe aspirar a más de dos mandatos. Para esta reelección contó con una movilización masiva del voto afroamericano. Sus hermanos de color no solo no habían perdido la fé en él, sino que vieron en el desencanto de los blancos y en la fuerza con que algunos querían echarle de la Casa Blanca una cuestión personal. Nadie como ellos para interpretar las señales racistas de quienes querían demostrar que un presidente negro no podía ser bueno.
Para el mundo, donde según las encuestas Obama hubiera ganado en todos los países menos Israel, la continuidad de Obama en la Casa Blanca augura un período de paz y de cooperación multilateral, de acuerdo al tono marcado en los últimos cuatro años. “Hemos logrado reestablecer la credibilidad de EE UU en el exterior”, evaluó anoche Juan Verde, el canario que codirige la campaña internacional del Partido Demócrata. “Obama es un presidente que busca lo mejor para la comunidad internacional y que busca una política de consenso. Su continuidad supondrá el fortalecimiento de las instituciones multilaterales”.
Verde era uno de los simpatizantes que acompañaron anoche al presidente de EE UU en la celebración de esta victoria, que se ha convertido en un referéndum de su presidencia. Chicago no era el carnaval de hace cuatro, cuando Obama hizo realidad el sueño colectivo de un pueblo enamorado de su mística, pero miles aguantaron el frío y la lluvia a las afueras del McCormick Place para seguir su victoria por megapantallas. Con su entusiasmo, y el de todos los que le han dado un voto de confianza, Obama tiene ahora la oportunidad de demostrar que el cambio es lento, pero no imposible.

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