lunes, 15 de octubre de 2012


El 85% de los titulados en Informática en la UR accede a un puesto de trabajo

Los nuevos estudios de Grado incluyen hasta 600 horas de prácticas en empresa que facilitan y mejoran la inserción laboral del titulado

Si en una rápida y poco científica encuesta pidiéramos a los más reputados ‘gurus’ económicos que indicaran el sector que nos ha de sacar de la crisis –o, al menos, acercarnos a la puerta de salida–, buena parte de ellos coincidiría en señalar a alguno relacionado con las nuevas tecnologías. En ese escenario, los datos del informe de empleabilidad elaborado por la Conferencia de directores y decanos de Ingeniería Informática no sorprenden: concluyen que el acceso al mercado de los titulados en alguno de los estudios universitarios vinculados a Informática es relativamente sencillo. Pero no sólo de los titulados, también el de quienes están cursando los estudios.
Según el estudio –publicado con la información de los alumnos de 89 titulaciones pertenecientes a 30 universidades– el 60 por ciento de los estudiantes compatibilizan el trabajo con las aulas. Ese porcentaje es superior cuando de titulados se habla.
Según el informe, el nivel de inserción laboral de los titulados en Ingenierías Informáticas se sitúa en el 83% en el conjunto del país. Un porcentaje que oscila entre el 100% de regiones como Castilla y León o Galicia y el 67,23% de Canarias. En La Rioja, el 85% de los titulados por la UR han logrado un puesto de trabajo.
Ángel Luis Rubio, director de estudios del Grado en Ingeniería Informática, asegura que «la cifra es, quizá, ligeramente superior en La Rioja, al menos en relación a los titulados del anterior sistema de estudios». Por ver está, a partir del próximo junio, cómo es el acceso al mercado laboral de los que serán los primeros graduados de la UR en Ingeniería Informática y que acaban de comenzar el último curso de sus estudios.
Hasta 600 horas de prácticas
Las perspectivas, al menos a priori, no tienen por qué ser malas. En ese acceso al mercado laboral jugará una baza importante el nuevo sistema de estudio que, por primera vez, incluye prácticas obligatorias en empresa –que se pueden completar con un periodo no obligatorio que todos los alumnos suelen aceptar–. «Son, en total, 350 horas de prácticas externas a las que, en muchos casos, se suman las horas del trabajo de fin de grado. Muchos saldrán con una experiencia de hasta 600 horas».
«La oferta es muy amplia y variada», explica Rubio, que pone en valor el papel que juegan los miembros de la Asociación de Empresas Riojanas de las Tecnologías de Información y Comunicación (AERTIC). Tanto es así que el número de plazas en prácticas ofertadas es muy superior a las necesidades de la UR.
«Son prácticas no remuneradas y son los alumnos los que eligen la empresa. Son prácticas formativas, no productivas, por lo que el alumno aprende». Esa primera experiencia cuasi laboral no sólo acerca al alumno al mundo real al que se enfrentará en apenas ocho meses, sino que en muchas ocasiones se convierte en el mejor currículum y se transforma «en una posibilidad de contratación».
«Tenemos muchas salidas, pero en La Rioja es más complicado encontrar trabajo»
Rubén Moral, César Estebas, Diego Ibáñez y Elena García afrontan sus últimos meses como universitarios. En junio, si todo va bien, lograrán el título de graduado en Ingeniería Informática y se lanzarán a buscar un empleo o a completar su formación con algún curso de grado superior. Si optan por lo primero, ya sabrán qué es, a grandes rasgos, lo que les espera. Desde septiembre, y de 8.30 a 14.30 horas, completan su prácticas en Digi International, la delegación española de la firma estadounidense.
«Es duro», coinciden los cuatro, que compaginan sus prácticas con tardes intensas de teoría. Pero al margen de la obligatoriedad de las prácticas aseguran que cuando llegue el momento «saldremos con cierta experiencia y nos encontraremos más seguros en cualquier trabajo». Y es que César, pese a lo que dicen las estadísticas, cree que la situación laboral «está mal para todos. Es cierto que tenemos muchas salidas y podemos dedicarnos a muchas áreas». Todos asienten.
Trabajan por parejas y mientras Rubén y César desarrollan una aplicación para Android que faciliten todas las actividades diarias de una empresa de paquetería, Elena y Diego elaboran un proyecto de ‘Telehealth’ (telemedicina) también para una plataforma Android.
«En la Universidad haces proyectos, trabajas en equipo... pero no se parece nada a esto. Aquí estás en una empresa y formas parte de ella», dicen. Y en Digi lo saben. Su tutor, Carlos Marín, recuerda que buena parte de los empleados de la delegación son titulados en la UR:«Y no sólo informáticos. Surgen necesidades de contratación y recurrimos a ellos porque sabemos cómo trabajan».
El futuro laboral está a la vuelta de la esquina, aunque las ofertas creen que estarán algo más lejos. Al menos geográficamente. «En La Rioja es más complicado. Muchas empresas son pequeñas y eso limita. Fuera sí que hay más opciones». ¿Y el extranjero? «Nos están demandando», dicen. «Quizá en el corto plazo no...». La solución, a partir de junio.

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